
Omnímoda. La fotografía como display
Información general
Fecha: 8 de mayo de 2025 — 12 de octubre de 2025
Lugar: MUCAC La Coracha. Edificio 2. Espacios Cuatro, Cinco y Seis
Comisario: Sema D’Acosta
Artistas participantes: Joan Fontcuberta, Cristina de Middel, Luis Gordillo, Carmen Calvo, Juan Uslé, Pilar Albarracín, José Manuel Ballester, Ignasi Aballí, Daniel Canogar, Miren Doiz, Ángela Cuadra, Andrés Galeano, David Jiménez, Jorge Isla, Esther Morcillo, Manuel Franquelo, Miguel Ángel Tornero, Isabel Rosado, Carlos Aires, Ofelia García, Eduardo Balanza, Martínez Bellido, Esther Ferrer, Pedro G. Romero, Noelia G. Bandera, Ira Lombardía, Tatiana Abellán, Almudena Romero, Miguel Trillo, Alberto Feijoo, Gloria Oyarzabal, Alfredo Rodríguez, Inma Femenía, Isabel Bonafé, Marisa González, Ricardo Cases, Linarejos Moreno, Juan del Junco, Rosell Meseguer, Marina Núñez, Ángel Pantoja, Cecilia de Val, Javier Hirschfeld, María María Acha-Kutscher, Bubi Canal, Angélica Dass, José Carlos Casado, Valle Galera, Jorge Yeregui, Moreno Grau, Nicolás Combarro, Isidro Blasco, Florencia Rojas, Germán Gómez, Cris Bartual y Miquel Ponce
La fotografía se ha convertido en el territorio principal de las artes visuales. Como lenguaje, posee una fuerza extrema debido a su voracidad y capacidad de adaptación, funciona como un medio orgánico, vivo, en constante cambio y crecimiento. Si hasta hace poco se presentaba principalmente como una imagen plana bidimensional, hoy se muestra de infinidad de maneras e hibrida con otros medios y disciplinas; lo abarca todo, nada escapa a su poder omnímodo. La imagen del siglo XXI está desplegando ahora su potencial sintáctico alentada por una sociedad desbordada que vive atrincherada en las pantallas. La visualidad se ha impuesto hoy, todo es interfaz.
La realidad iconográfica que habitamos cada día es una selva que crece y crece de forma descontrolada. En esa espesura frondosa alimentada por los ojos, cada vez tienen cabida más situaciones y es más complicado delimitar compartimentos aislados, las distintas expresiones se cruzan sin fronteras entre ellas. En un mundo ubicuo e hiperconectado, la fisicidad de lo fotográfico ha emergido para descubrirnos sus posibilidades estéticas, que han superado con naturalidad los fundamentos que han predominado en la fotografía del siglo XX, definida por el uso de una cámara y la captura de un instante. Al desvincularse de un procedimiento y de su pasado documental, la fotografía se ha liberado de ataduras para demostrar que su versatilidad está por encima de cualquier aspecto narrativo. El continente-soporte y el contenido-relato se han fusionado, el cómo y el qué se han igualado para generar trabajos visuales donde el modo de presentación cuenta tanto, o más, que la imagen que alimenta y justifica cualquier obra.


